Docs Puebla es un espacio de cine documental que busca la difusión del género entre el público, además de apoyar a realizadores locales a llevar a cabo sus proyectos con la plataforma del Retos Docs Puebla. En esta primera edición del festival, la cinta inaugural fue ‘El charro de Toluquilla’ (2016, Dir. José Villalobos), una película muy oportuna para sensibilizarnos hacia el género documental.

‘El charro de Toluquilla’ es la historia de Jaime García, un hombre de más de 40 años que vive con sus padres, en el día se dedica la cuidado de sus animales y en la noche cantacon mariachi en los bares de Guadalajara. Está casado y tiene una hija que su esposa no le permite ver, tiene otra hija (Analía) con su actual novia (Rocío) que le hapuesto el matrimonio por la iglesia como condición para vivir juntos.

Jaime, mejor conocido como “el charro”, lidia con todas las circunstancias que le han tocado vivir, además de todo lo descrito, es portador de VIH. Una condición de contraste ante su realidad, casi tan chocante como las antenas gigantes cuando va cabalgando con su traje o las casas de interés social que van poco a poco cambiando la configuración de Toluquilla.

Ese personaje rural del típico charro mexicano entrando a caballo en la ciudad es una idea casi surrealista, sin embargo, Jaime se encarga de recordarnos que él es así cada día, le vemos convivir con su entorno y “el charro” no desaparece, como tampoco lo hace su enfermedad que funciona como un elemento que está con el protagonista a cada instante.

La propuesta del director José Villalobos se basa en ser un testigo mudo de la vida de “el charro”. Por el estilo de vida de Jaime, las decisiones que toma como hijo, pareja y padre pueden caer muy fácil en juicios de valor, sin embargo; Villalobos se distancia de esa valoración para instalarse en la cercanía de la persona, para bien o para mal, Jaime García no queda indiferente al espectador pero el realizador deja que sea el público el que decida dónde posicionarlo.

La película presenta a un personaje con muchas capas y la misma cinta podría hablar de varios temas (el estigma del VIH, la paternidad, la modernización, las relaciones personales, etc.), se agradece que nos dejen a los espectadores decidir con qué idea permanecer al salir de la sala.

Los cinco años de realización y 250 horas de material que José Villalobos tomó de “el charro” se resumen en 89 minutos de un documental muy bien logrado, con puntos cómicos y trágicos que siguen los contrastes de la historia y la persona. ‘El charro de Toluquilla’ va más allá del personaje para mostrarnos a Jaime y su vida.

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