No hay peor desgracia en la política que ser dirigente de un partido y ser aborrecido por sus propios militantes, por sus seguidores y/o por sus simpatizantes.

No hay peor humillación que estar en un lugar donde nadie te quiere.

Donde todo mundo reza para que te vayas.

Donde todos le piden a Dios y a todos los santos que te vayas por donde llegaste.

Es el caso del PRD poblano.

Y es el caso, además, de su dirigente y diputada local Socorro Quezada Tiempo.

A quien ya nadie puede ver en el PRD.

Según sus opositores, Doña Coco es un cero a la izquierda como dirigente de su partido.

Dicen que juega dos y a hasta tres pistas en el ambiente de la polaca poblana.

Que tiene pacto con uno y con otro pero se hace que la Virgen le habla.

Por una parte juega y está a las órdenes del ex dirigente estatal Eric Cotoñeto Carmona y del senador Luis Miguel Barbosa Huerta, y por otra se mueve según sus intereses.

Intereses que evidentemente nada tienen que ver con los del CEN perredista.

Es más, se dice que por ello la propia líder nacional del sol azteca, Alejandra Barrales Magdaleno, ya decidió remover a Socorro Quezada de su cargo.

Y los motivos para ello son muchos.

El más importante: estar del lado de Barbosa y su palomilla, o de sus tercos intereses que rechazan una alianza y que se niegan a aceptar el Frente Amplio Democrático.

Frente que, por cierto, tuvo su capítulo en Puebla en 2010 cuando Rafael Moreno Valle Rosas concretó una mega alianza que incluyó al PAN y al PRD para derrocar al PRI del poder.

En aquel entonces Barbosa y Cotoñeto, por ejemplo, accedieron a tener como candidato a Moreno Valle, a quien le levantaron la mano y vitorearon como próximo gobernador de Puebla.

¿En ese momento dónde quedó la inconformidad de Socorro Quezada a ese frente o a esa mega alianza?

¿Qué hizo la hoy dirigente -defensora de las causas justas- para detener o evitar esa alianza que hoy tendría su versión nacional?

Porque si hablamos de congruencia entonces Doña Coco no saldría muy bien librada.

Supongo que sus intereses o los de sus superiores hoy la obligan a moverse de otra forma.

Nada que sorprenda.

Así es la política.

Más bien lo extraño del caso es que Socorro Quezada permita que en el PRD hagan y deshagan de su imagen y de su dignidad como mujer.

Aunque si lo que quiere es precisamente eso, tirarse al piso y mostrar los defectos de su partido, entonces está haciendo un buen trabajo.

Porque tampoco tiene enfrente a grandes operadores que le hagan contrapeso.

Y es que los representantes de la Nueva Izquierda en Puebla tampoco sirven para mucho.

Ni Jorge Benito Cruz Bermúdez, ni Carlos Martínez Amador, ni el propio Luis Maldonado Venegas han podido con Socorro Quezada hasta ahora.

Tan inútiles fueron sus acciones para arrebatarle a ella y a Cotoñeto el PRD que en su momento se llevaron hasta sus coscorrones.

A ver si ahora ya se les hace quedarse con un partido dejado de los Dioses de la política.

Porque Socorro Quezada vaya que les sigue haciendo ver su suerte en la recta final de su dirigencia, la cual concluye el mes de noviembre próximo.

Y vaya que si es valiente la dirigente.

Cualquier otro, por dignidad y hasta flojera, ya se hubiese ido del PRD.

A ver qué nueva historia nos ofrecen los perredistas poblanos.

Hay que preparar las palomitas y los kleenex por aquello de las carcajadas.

Por lo pronto, Doña Coco le sigue pegando a su partido donde más le duele.

Lo sigue desfondando.

Muy pronto la veremos junto a Cotoñeto y a Barbosa

Ya lo verán.

 

posdatasintesis@yahoo.com.mx

poncharelazo@yahoo.com.mx

En twitter: @poncharelazo

 

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