La historia se construye bajo dos formas universales: Una, cuando el “recreador” del pasado circunstancialmente encuentra fuentes: gráficas, orales, textos, danzas y tradiciones, que comprueban sus hipótesis.

Otro diseño es similar al mecanismo que mi abuelita Juana Sekbe Saade usó para crear las más hermosas colchas de “Chichiguas”, el Macondo de la Mixteca Poblana.

La vieja, que era un sarmiento (no un sarniento) de músculos y huesos, apartaba de la ropa limpia de uso diario que dejaba de usarse, al mismo tiempo que buscaba en los gigantescos roperos de roble americano, de cedro y caoba chiapanecos, pedazos de telas lujosas que la moda aldeana guardaba con decoro, en espera de reutilizarlas  en vestidos aún más lujosos que los del pasado. Mientras que los textiles de uso diario, eran enriquecidos con vistosos parches para ocultar el uso intenso que se les daba.

Era tal su avaricia por las mantas de algodón del número ochenta o del noventa, las cambayas, los coloridos tuzzores, las brillantes popelinas, los delicados jamanes, las lustrosas sedas, los agresivos colores de gran caída de los charmesses, junto a los orientales shantungnes, que eran almacenados en un costal de fibras extrañas al henequén yucateco llamado yute.    Y de ahí tarde  a tarde antes de la aparición de Venus; con sus manos de campesina libanesa rudas y poderosas, acariciaba uno a uno los elementos cuadrados, circulares, triangulares o rectangulares de su colorido tesoro de fibras, texturas y colores diversos para hacer una cubrecama.

La pregunta obligada de los dos mujeres niñas  adoptados igual que yo por una abuela y una madre árabes, era lo que haría cualquier niño en cualquier parte del mundo, al sentir el placer de aquel cuerpo nudoso ante el tacto de su tesoro ¿abuela qué haces?,  la respuesta nos la sabíamos de memoria: Estoy haciendo una colcha fresca para el calor.

Definir lo que es un cronista, es difícil. Para hacerlo obligadamente debería saber cómo se cultiva, culmina una descripción mediante el ensarte de ideas y conceptos mediante palabras.

La descripción de Herodoto de Halicarnaso vagando por las civilizaciones de su tiempo, nos transporta como en una película documental a sitios incluso ahora inaccesibles en el siglo de las comunicaciones terrestres, aéreas y acuáticas.

En la Guerra de las Galias, donde el magnífico cronista que es Julio César nos obliga a convivir con decenas de tribus, sus vestidos, sus costumbres y la forma de hacer la guerra.

Cronista genial, que a final de cuentas eso es un historiador, lo es Bernal Díaz del Castillo, el cual rudamente nos lleva de la mano para estar combatiendo a su lado, y llenarnos de envidia y odio; pero también de valentía y resistencia ante la adversidad.  Con él sufrimos desdenes e incomprensiones, y hemos entrado a “saco abierto” en ciudades sometidas a nuestro triunfo.

El cronista es mensurable, gracias a la magia reduccionista de sus tareas. Está será siempre ubicada en lugar y tiempo, pero los aconteceres descritos no tienen posibilidad de medirse pues sus resultados trascenderán décadas después, si el vecindario fue educado en la cultura.

El Historiador de una Micro región que eso es un cronista, sumado a los existentes en otras regiones nos dará una mega historia, construida bajo la arquitectura de las colchas creadas con sus manos y ojos por la vieja Juana Sekbe Saade.

La Ley Orgánica Municipal, vigente en sus considerandos dice: “A la cultura popular de los municipios de la entidad, tomará gran impulso con el nombramiento del cronista municipal, atribución que le es conferida al cabildo, el cual tendrá el compromiso de resaltar la vida añeja de las poblaciones, logrando que las nuevas generaciones reconozcan las raíces de las cuales provienen, obteniendo así un mayor arraigo.

Cuando   el   presidente   municipal   nombra  al cronista, creé que es “suyo” y no de la población elige y no respeta en ningún momento el sitial ganado por el esfuerzo intelectual, traducido con autoridad moral  del  existente.

Algún día cuando realmente  la sociedad que no los gobiernos, generen una alta cultura competitiva; los cronistas municipales serán escogidos por su experiencia, sabiduría, capacidad de difusión de sus creaciones, ante jurados de centenares de personas que designarán a quien mejor los entienda.

cesarmusalemjop@hotmail.com

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