El partido político de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en Puebla -Morena- está en serios problemas.

El corral se le alborotó y uno de sus militantes y simpatizantes, el único presidente municipal que es parte de su movimiento, José Juan Espinosa Torres (JJ), ya declaró que si no es Enrique Cárdenas Sánchez, ex rector de la Udlap, el candidato al gobierno no va a meter las manos.

Y ha ido más allá, “si Morena no ofrece las condiciones necesarias a Cárdenas para controlar su candidatura, y no lo dejan elegir al resto de sus candidatos no hay nada que hacer en 2018”.

La advertencia de JJ es clara y contundente.

Y el hecho de que él, junto con toda su estructura, no meta  las manos en 2018 por supuesto que resulta un golpe fulminante para el tabasqueño y para sus aspiraciones.

Si Morena llega debilitado a los comicios que se avecinan no tendrá oportunidad de triunfo. Y menos si el frente encabezado por el PAN se antepone.

Porque, además, aún está por ver qué sucede con Morena luego de la definición de sus candidatos, particularmente al gobierno del estado y a la presidencia municipal de Puebla.

Falta ver la reacción de Alejandro Armenta Mier, diputado federal, y del senador Luis Miguel Barbosa, si es que no son abanderados.

Unos dicen que romperían con AMLO.

Coincido totalmente con mi amigo el periodista y columnista Jorge Rodríguez, quien considera que la soberbia sigue siendo el lastre del peje.

Y es que aún ni siquiera arranca el proceso electoral del próximo año formalmente y el peje minimiza y demerita las crisis en su partido.

AMLO ya está nuevamente confiado en que la presidencia de la república la tiene en la bolsa.

Esto mismo sucedió en sus dos participaciones pasadas, las cuales al final perdió ante Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, el actual mandatario.

Hoy por hoy, el escenario en Morena con el tabasqueño no es distinto.

Sigue siendo el puntero en todas las encuestas presidenciales, sigue siendo el favorito de muchos, pero, insisto, también sigue demeritando y minimizando las crisis de su partido, las bajas y, además, sigue creyendo que tiene la verdad absoluta.

Así es imposible ganar.

Si AMLO no cuida y cubre todos sus flancos podría sufrir una nueva derrota.

En la Ciudad de México y en Puebla están los ejemplos más claros.

Ricardo Monreal está prácticamente fuera del partido que fundó junto él, y ahora José Juan Espinosa ya lo dijo en público y en privado: “yo apoyo a Cárdenas dentro o fuera de Morena”.

Al edil de San Pedro Cholula lo han demeritado y maltratado.

Sin embargo, está en una posición muy interesante, la más conveniente por las circunstancias políticas.

José Juan sabe hacer campaña  y negociar resultados.

Ya sin el compromiso de una candidatura podría pactar con Morena, con el PAN, con el PRI y hasta irse por la libre.

Porque la reunión que JJ organizó en su casa de Zerezotla, en Cholula, para Enrique Cárdenas no es una garantía de que seguirá en Morena.

Particularmente porque nunca traicionaría a Monreal si éste decide tomar un camino distinto al de AMLO.

Así que al edil tontamente no lo amarraron siendo candidato, y hoy tiene derecho de picaporte.

Es más, se dice que ya tiene algunas invitaciones.

Ya sólo espera saber si Enrique Cárdenas es o no el elegido como candidato al gobierno por Morena para decidir su camino.

Vaya conflicto el de Morena.

 

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La prepotente #LadyRegidora 

Que pena que en el Ayuntamiento de Puebla, en el Cabildo de la ciudad, existan personajes como la ahora llamada #Lady Regidora.

La regidora barbosista disfrazada de funcionaria municipal, Gabriela Viveros González.

Que pena que ni como funcionaria, ni como ciudadana ni como mujer respete las leyes que rigen Puebla y sus vialidades.

Ayer, la también llamada “regidora palacio” por el pool de reporteros del municipio, se desbordó en insultos, en regaños y reclamos contra un par de agentes de vialidad que sólo hacían su trabajo.

El motivo: haberla infraccionado por estacionar su costosísima motocicleta -Harley-Davidson-, junto con la de su hermano, su disque asesor, Juan Viveros González, -una Ducati-, en un lugar prohibido.

A los angelitos de Dios se les dio la regalada gana dejar por dos horas su caballo motorizado en un espacio que sirve de paso para los poblanos.

Que vergüenza que en Puebla capital tengamos funcionarios a los que les estorban los poblanos para hacer de la ciudad lo que se les antoje.

Afortunadamente, no todos son como los hermanos Viveros, quienes lo único que han hecho de bueno en Puebla es cobrar sus jugosos salarios del erario.

Por cierto, el dúo motorizado del Cabildo de Puebla debería tener más cuidado no sólo en evitar violar las leyes sino en mejorar su imagen y pensar un poquito más antes de hablar.

Ojalá que en el Ayuntamiento les enseñen buenos modales.

posdatasintesis@yahoo.com.mx

poncharelazo@yahoo.com.mx

En twitter: @poncharelazo

 

 

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