Es ist kein Geheimnis, dass der Beginn der US-Präsidentschaft von Donald Trump im Januar dieses Jahres eine große Verunsicherung bewirkt hat. Die ständigen rhetorischen Angriffe gegen Mexiko und das nordamerikanische Freihandelsabkommen (NAFTA) erzeugten von Anfang an eine Stimmung voller Ungewissheit gegenüber unserem Land und seiner Wirtschaft. Auf den Punkt gebracht: Wir haben erkannt, dass wir uns auf unseren wichtigsten Partner nichtmehr.

Seit Beginn der Neuverhandlung von NAFTA – die von Trump und seinem Team angestoßen wurde – gab es für uns keinen Moment mehr um kurz durchzuatmen. Die Aussagen des “Reality Show” Präsidenten lassen andeuten  dass er NAFTA gerne beenden würde, was einen harten Schlag für unsere Exporte bedeuten würde, insbesondere für diejenigen der Automobilindustrie aus Puebla, die von den in der Vereinbarung enthaltenen Bedingungen profitieren.

Daher war es nicht unvernünftig zu glauben, dass Unternehmen wie Volkswagen oder Audi andere geografische Alternativen in Betracht ziehen würden. Die Zahlen, die vom Mexikanischen Verband der Automobilindustrie (AMIA) zur Verfügung gestellt werden, zeigen jedoch das komplette Gegenteil. Bisher hat der Automobilsektor in Mexiko nicht nur Hurricane Trump ertragen, sondern auch seine Produktivität auf einen Rekordwert von 2.287.896 Einheiten erhöht, was einen Anstieg von 11,5% gegenüber 2016 entspricht.

Dies bedeutet auch eine Produktionssteigerung von 16,9% des Volkswagen-Werks in Puebla, wo in diesem Jahr 288.193 Einheiten für den Export bestimmt waren.

In einer perfekten Welt, in der Trump nicht Präsident ist, würde dies nicht nur die Erholung dieser Branche bedeuten, sondern wäre auch für unseren Bundesstaat und das Land ein wichtiger wirtschaftlicher Erfolg, vor allem da Kanada und die USA 84,8% der mexikanischen Produktion dieses Sektors importieren. Was könnte schiefgehen?

Aber leider ist die Realität eine andere. Trotz dieser Erfolge ist die Situation immer noch angespannt, da das Mögliche Ende von NAFTA und die bevorstehenden Präsidentschaftswahlen in Mexiko eine große Herausforderung für den Hauptantrieb der poblanischen Wirtschaft darstellen könnten.

Der Vertrauensbeweis von Unternehmen wie VW, das seine Schwierigkeiten wie Dieselgate und das Erdbeben vom 19. September auf bemerkenswerte Weise überwunden hat, dennoch in unser Land zu investieren, ist der Grund, warum sich die mexikanische Regierung jetzt revanchieren muss. Bemühungen solcher Art seitens Mexikos auf staatlicher und bundesstaatlicher Ebene sollen dafür sorgen, die Handelsbeziehungen Mexikos auf andere Länder zu erweitern und zu stärken.

Das mögliche Ende von NAFTA ist nicht das Ende der Welt, sondern die Möglichkeit, neue Märkte zu erforschen, in denen deutsche Automobilien, die von mexikanischen Händen zusammengebaut wurden, sich als das positionieren was sie wirklich sind: gut gemachte und erstklassige Autos; aber das muss das Ergebnis gemeinsamer Zusammenarbeit sein.

Sie haben bereits investiert, jetzt liegt es an uns, unseren Teil zu leisten.

 

Email: af.94.333@gmail.com /// Twitter: _AF94

 

 

 

“Una gran inversión conlleva una gran responsabilidad”

No es secreto que la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos en enero de este año causó incertidumbre. Desde un principio, sus constantes ataques retóricos en contra de México y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) provocaron un sentimiento de inseguridad en nuestro país y su economía. En pocas palabras, nos dimos cuenta de que nuestro socio más importante no quería serlo más.

Desde que comenzó la renegociación del tratado – forzada por Trump y su equipo – no ha habido un solo momento en el que hayamos podido dar un respiro, pues las constantes declaraciones del presidente “reality show” no esconden su deseo de terminar el TLCAN, lo cual significaría un duro golpe a nuestras exportaciones, especialmente aquellas de la industria automotriz provenientes de Puebla que se benefician de los términos incluidos en el acuerdo.

Por ello, no era descabellado pensar que empresas como Volkswagen o Audi consideraran otras alternativas y dirigieran sus esfuerzos hacia otra área geográfica. Sin embargo, los números proporcionados por la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) parecen indicar completamente lo contrario. Hasta ahora, el sector automotriz en México no sólo ha aguantado el huracán Trump, sino que además ha incrementado su productividad hasta llegar a la cifra récord de dos millones 287 mil 896 unidades exportadas, un aumento del 11.5% con respecto a 2016.

Esto significó también un incremento de 16.9% en la producción de la planta de Volkswagen en Puebla, con 288 mil 193 unidades destinadas a exportación en lo que va del año.

Así, en un mundo perfecto en el que Trump no es presidente, esto significaría el repunte de esta industria y se traduciría también en un desarrollo económico importante para el país y nuestro estado, pues con Canadá y Estados Unidos importando el 84,8% de lo producido en México por este sector, ¿qué podría salir mal?

Pero la realidad es que a pesar de estos logros, el escenario no es tan tranquilizador, pues la posible finalización del tratado y la elección presidencial que se avecina, representan los retos más importantes para el motor principal de la economía poblana.

Es por eso que ese voto de confianza que han dado empresas como VW al invertir en nuestro país, que superó notablemente las dificultades derivadas del Dieselgate y del terremoto del 19 de septiembre, debe ser compensado por un esfuerzo de las autoridades estatales y federales por promover y consolidar la diversificación de las relaciones comerciales con otros países.

El posible fin del TLCAN no es el fin del mundo, sino la oportunidad de explorar nuevos mercados en donde los autos alemanes ensamblados por manos mexicanas se posicionen como lo que son: automóviles bien hechos y de primer nivel; pero esto debe ser el resultado de un esfuerzo conjunto.

Ellos ya invirtieron, ahora nos toca a nosotros hacer nuestra parte.

 

Bis nächste Woche!

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