El sol salió en la ciudad de Puebla. La gente camina por las calles y conduce sus autos para llegar a su lugar de trabajo. La brisa friolenta tan característica de las mañanas de otoño se hace presente mientras se aclara el cielo y se puede observar los grandes volcanes que presencian la actividad diaria y le dan el toque único nuestro paisaje. Parece un día común y corriente; pocos se imaginarían que hace poco más de un mes, todo era caos después de haber vivido uno de los terremotos más fuertes de nuestra historia: el del 19 de septiembre.

No nos deja de sorprender el hecho de haber presenciado tal fenómeno, de haber visto cómo las cúpulas de nuestras iglesias desaparecieron y cómo muchas casas del centro de nuestra ciudad quedaron casi o totalmente destruidas.

Ya en una columna anterior te había platicado sobre la solidaridad que tanto mexicanos como alemanes habíamos demostrado en un momento de crisis. Sin duda, ya que ha pasado la tormenta, vale la pena llevar a cabo un ejercicio de reflexión y plantearnos las siguientes preguntas: ¿qué hicimos bien y qué hicimos mal? ¿Qué podemos hacer diferente?

El pasado jueves tuve la oportunidad de asistir al desayuno de la Cámara México-Alemana de Comercio e Industria (CAMEXA) patrocinado por Junghanns, en donde el tema del sismo 19S sigue estando latente para las empresas alemanas radicadas en Puebla.

“Los trabajadores de la planta de Volkswagen reaccionaron de la mejor manera, pues ya habíamos llevado a cabo el simulacro, lo que nos permitió trabajar sobre algunos detalles”; “es increíble ver el asombro de los alemanes al sentir un temblor, incluso llegan a aplaudir, pues nunca habían tenido tal sensación en su vida,” me comentaron los especialistas en seguridad y protección industrial de la planta de VW.

Lo cierto es que podemos recabar diferentes testimonios, pues como mencionó Helmut Junghanns en su mensaje final, “lo más importante radica en tener las medidas correctas de seguridad”, y no sólo en la empresa, sino también en casa y en los espacios públicos. Y si hay algo que se puede recalcar de la cultura alemana es su énfasis en la prevención y la seguridad.

Esto va desde cosas simples, como hacer obligatorio el uso del cinturón de seguridad aún en los asientos traseros del auto, hasta el respeto a los señalamientos en la calle o las salidas de emergencia en un espacio cerrado. El alemán está atento, no quiere que haya sorpresas, y quizás algo de esto podemos aprender para aplicarlo a nuestro entorno.

Puebla ha reaccionado bien, pero aún se puede hacer más, y ahora que el 19S está fresco en nuestra memoria, es la oportunidad para concientizarnos y darnos cuenta de que, aunque no podemos predecir cuándo habrá otro desastre, sí podemos tener responsabilidad civil y adoptar una cultura de prevención muy al estilo alemán.

México está de pie, pero sólo a través de la prevención podemos mantenerlo así.

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