La ilusión, la alegría, el entusiasmo y la magia que tiene un niño, hace que la creencia en los Reyes Magos por traerles algún juguete o dispositivo digital que les gusta, viva en ellos, a pesar de las circunstancias económicas y de vida en la que se encuentren.

A tan solo 12 kilómetros de la capital poblana, se ubica la junta auxiliar de San Miguel Canoa, comunidad que en los rostros de los niños, el caminar de sus calles, y el reflejo de sus viviendas, se irradia la pobreza con la que a diario viven.

En esa localidad los infantes se muestran alegres ante la llegada de los reyes magos, sonríen cuando se les pregunta por ellos…. y por sus juguetes que pedirán; juegan entre la tierra y las adversidades que se les presentan.

“Aquí si es bastante complicado el día de reyes, navidad, o cualquier otra celebración”, describe a Síntesis la señora Rocío González, quien cuenta con dos niños ( 1 año y 5 años) y quienes están ilusionados.

Revela que, ante la situación económica, hasta con una bici se les hace difícil complacer a los infantes; ellos se tienen que conformar con cosas sencillas: un balón o un camión de plástico.

Incluso, rememora que en su financia una playera de su equipo de futbol fue lo mas grandioso para ella.

La ilusión de los reyes

La pobreza no les impide escribir sus cartas a los reyes magos, que son dejadas en las ventanas del hogar, en el tradicional zapato o debajo de la almohada, con la ilusión de que al despertar el 6 de agosto, sus cosas que pidieron estén ahí.

Entre las peticiones que les hacen a Melchor, Gaspar y Baltazar, son laptops, Tablets y iPads, que en algunos casos justifican que les hacen falta para algunas actividades de la escuela.

Algunos de los casos es el de Diana y Nátali, quienes dijeron que para hacer unos trabajos que le piden de la escuela necesita un dispositivo digital.

Diana, de 11 años platica que ella hará la carta con ayuda de su mamá y la dejará debajo de su almohada.

Mientras que Nátali dice que sus cartas a los reyes magos las decora con adornos navideños.

En tanto, Karina, responde que ella se portó bien todo el año por lo tanto tiene la confianza de pedir una Tablet, igual que Diana, ya que por algunos trabajos escolares es fundamental.

A ellas se suma Silvia, para pedir una Tablet, y para ello, le pedirá ayudar a su hermano para escribir la carta y colocarla en un árbol y la vean los Reyes Magos.

Mientras que en los niños, el obsequio que resalta más entre las peticiones es una bicicleta. Así coincidieron Cristian, Omar y Eduardo; quienes expresaron que dicho “juguete” la quieren para jugar con sus amigos.

Otorgar felicidad

Dentro de este ambiente de niños felices, vive Guadalupe, quien no cuenta con sus dos piernas; pero la fortaleza que tiene no le impide en destacar y sobresalir, además de también ilusionarse con la llegada de los reyes magos.

Para ella, los magos de oriente deben traer algo a los menores porque aun tienen esa magia de los juguetes y un regalo. “Son niños y ellos merecen ser felices”.

“Gracias por ayudar a las personas que lo necesitan y lo piden, porque hacen que esos niños sean felices con lo que les obsequian”, matiza.

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