En los casi cincuenta años que he vivido a mi país como observador político, nunca había sufrido un régimen como el que hoy nos victimiza. El gobierno del actual presidente Enrique Peña Nieto, es lo más nocivo que le ha sucedido a la sociedad mexicana.

No tuvimos “El año de Hidalgo” que se supone es el que corre. Transitamos el “Sexenio de Hidalgo” en medio de la incapacidad de gobernar, mezclado con la avaricia, el cinismo, el cortoplacismo, la miopía, la arrogancia y una insoportable mediocridad.

Peña Nieto debe pasar a la historia como un traidor a la patria, junto con él, algunos nombres que no debo dejar de lado.

Luis Videgaray, Luis Miranda, Alfonso Navarrete Prida, Gerardo Ruiz Esparza, Miguel Ángel Osorio Chong y Aurelio Nuño, son más que parte de un gabinete de gobierno, lo más destacado de una pandilla que llegó al poder ante la absoluta ignorancia de una sociedad que navega entre la desinformación y la indolencia.

Si bien, ya nos pasó y lo vivimos con todas sus consecuencias, pido a mis lectores, no repitamos la historia.

Los falsos profetas siguen merodeando entorno a nuestra vida política.

Solo quiero que imaginemos lo que sería México con Andrés López en el poder.

Hombre ignorante, corto de miras, falto de cultura, de casi nulos alcances intelectuales, mal rodeado. Con un propuesto gabinete que bien pudiera ser propio de la presidencia municipal de un pueblo entre Macondo y Comala.

 

Intolerante e improvisado.

Si López llega a gobernarnos, luego de los seis años que anteceden, dudo que México pueda soportarlo.

¿José Antonio Meade? Imaginemos el primer mes de su administración.  Que algún cercano asesor le dijera que hay un enorme desfalco en la Secretaría de Hacienda, causado por funcionarios como Luis Videgaray -por ejemplo-.

¿Qué haría con esto el “Presidente Meade”? ¿Castigarlo? ¿Corregirlo? ¿Encarcelarlo? o ¿ignorar el problema?… ¡¡¡y que siga la fiesta!!!

No es cierto que es el niño bueno del PRI. Es lo mismo. No hay más que decir. Ricardo Anaya. Imaginemos el escenario de este hombre. Rodeado de tiburones con la firme idea de cobrar sus “lealtades”. Toda la ralea del PAN que se ha vuelto un prostíbulo. Hombres llenos de ambición por poder y dinero. Mezclado con lo más “selecto” del PRD y su deseo particular de cobrarse, luego de haber acariciado la posibilidad de estar en el poder siguiendo a López o a Cuauhtémoc. Ifigenia o Porfirio. Barrales o cualquier líder charro de los que por ahí andan sueltos y deseosos de carroña.

O bien, militantes de un Movimiento Ciudadano, que no ha sido otra cosa que una franquicia con apetito de seguir recibiendo su tajada del gobierno, para continuar jugando a la política.

¿Quieren más? Margarita y su proyecto calderonista. No olvidemos que el triunfo de Peña Nieto fue entre otros factores, el resultado de la alianza que hacia las elecciones del 2012 hicieron Fox y Calderón con el actual presidente.

Y ya para acabar, veamos al Bronco en la silla presidencial. Un priista con aires de independiente. Tramposo, abusivo y mentiroso.

¿Eso queremos al frente de un país de la estatura de México?

Yo sé que estoy en la peor posición para hablar de quien debe ser nuestro líder, al ser juez y parte del sorteo electoral en 2018.  Entiendo que no tengo la autoridad para hablar en estas circunstancias, pero sí decirles que se presenta una primera ocasión de analizar una fórmula ciudadana que pudiera estar al frente de un México renovado, reinventado, replanteado nuevo, que agradecerá aires frescos, ideas disruptivas, planes honestos y una firme voluntad para erradicar y castigar los vicios del pasado y del presente.

Para dignificar a un país que ha sido violado en innumerables ocasiones. Que ha sido vejado y traicionado por falsos mesías. Que ha sido engañado bajo el cobijo de un poder absoluto, ante una sociedad indefensa.

“A veces tienes que renunciar a ciertos liderazgos. No porque no te importen… sino porque está probado que tú no les importas a ellos”.

 

hablemospormexico.org

 

@PedroFerriz

 

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