Es la primera vez que coincido con el INE. Luego de mi demanda de cancelar, por falta de certeza, el proceso de las firmas para aspirantes independientes, la Institución creada como sello de garantía, se declara “incompetente” de responder a mi denuncia.

Busqué la palabra. Luego es importante conocer su significado y así entender lo que subyace.

Incompetente:

“Que no tiene la capacidad suficiente para hacer cierta cosa, especialmente un trabajo, o para ocupar un determinado puesto.”

Entonces, coincido.

El INE es incompetente. No tiene capacidad suficiente para detectar, corregir, controlar y castigar un fraude que se presenta durante un proceso electoral.

Luego entonces, no sirve. Por lo mismo, lo que haga es caro, malo e inconveniente para la República.

Asegura que no hay antecedentes para obrar en consecuencia… Tienen razón, no los hay. Es la primera vez que hay de frente la posibilidad de que aspirantes ciudadanos -sin Partido- se presenten ante una contienda por la Presidencia de los Estados Unidos Mexicanos.

El reto es extraordinario, o sea, fuera de lo ordinario. Y como tal, debe ser tratado.

Si la convocatoria en la consecución de firmas tuvo un método fallido. Si la APP diseñada resultó un fiasco.

Si se presentó un Mercado Negro de Credenciales que fueron compradas por algunos de los contendientes y vendidas desde la oscuridad. Los contendientes que así las compraron, cometieron un presunto fraude y la oscuridad que deviene de la venta de la voluntad ciudadana debiera ser “aclarada”.

Ante la falta de certeza en el proceso, éste debe ser anulado. No hay condiciones para la legalidad ni la transparencia.

De hecho, se están sentando las bases para elegir de manera ilegal a nuestro siguiente gobierno.

A todo ello, hay tres tipos de ciudadanos:

1.- El que sabe que así son las elecciones y ya NO avala la inacción.

2.- El que conoce del fraude, pero le conviene que así sea y siga siendo.

3.- El que está consciente de que en México todo parte de la trampa, mas acepta no poder hacer nada al respecto.

¿En dónde te ubicas?

Una vez hecha la apreciación personal, queda otro reto.

¿Cuántos somos los que ya no avalamos la inacción?

Si hay muchos en esa situación, México tiene remedio.

Si unos cuantos locos agrupamos la condición de inaceptable… seguiremos lamentando la realidad de un país torcido desde la base… Pero si somos millones los mexicanos que despertamos, ¡¡¡el país cambiará!!!

He captado en las redes sociales, un sinfín de reacciones a mi demanda por imprimir legalidad al proceso electoral.

Me llaman “llorón”… cuando no sé llorar.

“Ardido”… por no haber llegado -como sea- al objetivo.

“La gente no te quiere”, me dicen otros.

“Ya ríndete” y deja de desviar los votos.

“Das -sic- hueva, zzzzzzz!!!”… Porque denuncio un fraude.

Hay quien me grita: “¡¡Sigue adelante!!”

Advierto que seguiré.

Mi objetivo no es solo llegar a ser el Primer Presidente Independiente de México.

La meta es mucho más trascendente.

Busco provocar una metamorfosis.

Pasar de la indolencia a la conciencia. De la ignorancia a saber. Cambiar apatía por entusiasmo…. Buscar cierto pudor de las instituciones cuando se manifiestan INCOMPETENTES del fraude, que por mandato debieran señalar. Una especie de “Crimen sin castigo”

¡¡¡Qué diría Fiódor Dostoyevski!!! ¡¡¡Qué dirán de nosotros las siguientes generaciones!!!

Agradezco a Lorenzo Córdova, Presidente del INE que se declare incompetente.

Por lo menos, no falta a la verdad.

Hablemospormexico.org

 

@PedroFerriz

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