Otra vez los mexicanos estamos metidos en un problema y en una disquisición. Tenemos que decidir qué es lo que vamos a hacer con nuestro futuro inmediato.

A lo largo de la historia, como mexicano les escribo, he tenido siempre la misma disquisición y cuando llegan fechas como ésta me pongo a pensar ya no quién es el más bueno para gobernar nuestro país, me pongo a reflexionar quién es el menos malo para México.

Así me sucedió en la elección del año 2000, con Francisco Labastida, Cuauhtémoc Cárdenas y Vicente Fox. Lo recuerdo muy bien, veía los negativos y llegaba a la conclusión de que quien tenía las sombras más grandes era Cárdenas, que había gobernado pésimo en Michoacán y un Labastida, que estaba rodeado de un priismo que francamente quería terminar con él.

Entonces voté por Fox y aunque las condiciones no fueron totalmente adversas, por lo menos fueron estables.

Después vino otra disquisición. La elección del 2006, donde se enfrentaron Felipe Calderón, Andrés Manuel López Obrador y un hombre como Roberto Madrazo. El reto fue nuevamente descubrir quién era el menos malo.

En esa reflexión, llegué a la conclusión de que el menos malo era Calderón, prometía una continuidad y quizás su temperamento de un ser más determinado, le pondría al panismo una buena vía que pudiera desarrollar a México. Vimos lo que pasó.

Después advertimos lo que sucedería con el triunfo de Enrique Peña Nieto, un hombre limitado en sus posibilidades y que no tenía alternativa más que la del robo, la de la impunidad, la de la corrupción y así, todos vimos lo que pasó.

No había un plan, una pauta y las consecuencias es lo que estamos padeciendo todos los mexicanos, con una gasolina carísima, con un gas y una electricidad igual; con un poder adquisitivo hasta el suelo, con una devaluación sin límite y con una depreciación inusitada, pero lo más doloroso, con niveles alarmantes de impunidad y corrupción.

Entonces, en la elección de 2012 decidí que no quería a López Obrador, porque veían en él lo que noté desde el principio y tampoco pensaba que Josefina Vázquez Mota, siendo una mujer conciliadora, pudiera llegar a ganar y así pasó.

La disquisición nuevamente nos llevó por una decisión que desafortunadamente hoy tenemos que lamentar, que Peña Nieto está por terminar el sexenio más lamentable de los últimos tiempos.

Dentro de unos cuantos días, México decidirá otra vez su camino. Yo lo dije como ciudadano, no estoy trabajando para otro, no lo estoy, pero se que hay millones de mexicanos que se quedaron con la idea de si ya no iba a la boleta porque no me dejaron, por quién votar.

Estamos ante una nueva disquisición. Pobre México que debe de votar por el menos malo, pobre de nosotros los mexicanos que debemos analizar quién será el menor malo para todos.

Nuestra democracia no se merece esta elección. Sin embargo, tendremos que reflexionar quién es el menor mal. ¿Estas analizándolo conmigo?

 

@PedroFerriz

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