El fenómeno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) arrasó en México.

Prácticamente ganó en todas las entidades del país.

Ganó todo: la presidencia de la República y el congreso de la unión.

Pero además, AMLO se quedó con cinco de las nueve gubernaturas que estaban en juego. Andrés Manuel ganó las elecciones de gobernador en Tabasco, Veracruz, Chiapas, Morelos y la jefatura de gobierno de la ciudad de México.

Y perdió en Puebla, Guanajuato, Jalisco y Yucatán.

Es cierto que en Puebla se avecina un conflicto postelectoral que promueve Miguel Barbosa Huerta, quien asegura haber ganado y que le intentan arrebatar la gubernatura.

Habrá que esperar a qué dicen las instancias jurisdiccionales ante la promoción de diversos recursos de parte del candidato de Juntos Haremos Historia, pero por lo pronto el PREP del Instituto Electoral del Estado (con 98% de actas computadas), encabezado por Jacinto Herrera, le da la gubernatura a Martha Erika Alonso, con una ventaja de poco menos de 4 puntos porcentuales.

Reflexiono:

La participación electoral: 67.6% del electorado salió a votar en el estado de Puebla. 2.5 millones de quienes viven en Puebla fueron a las urnas, y muchos lo hicieron por AMLO.

La lección es reveladora: un voto de castigo en contra del poder, del establishment, de la corrupción del PRI que puso a México en una muy vergonzosa posición mundial.

Pero más allá: el discurso de AMLO y sus 18 años en campaña le valieron para aglutinar la animadversión de jóvenes que lo conocieron apenas en esta elección pero también de los hombres y mujeres de la tercera edad que le han escuchado.

También las mujeres.

Aglutinó Andrés Manuel a clase popular pero también a la clase media y diría yo, incluso a la pudiente clase empresarial. El fenómeno es in creíble y al país le llevará un rato comprenderlo.

Gracias y nos leemos el miércoles.

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