El pasado viernes, el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador recibió el informe técnico del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México (NAICM) y después de darlo a conocer públicamente, nos quedamos como estábamos: sin saber qué se hará.

Y es que, según su futuro Secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriu, existen pros y contras en las dos propuestas para la nueva terminal aérea.

Texcoco, donde se construye el actual NAICM y Santa Lucía, propuesta de campaña de López Obrador para cimentar dos pistas, tienen serios problemas que van desde lo económico hasta peligros aeronáuticos para ser decididos.

Por eso y para evitar cargar con la decisión, López Obrador convocará a una consulta popular en el mes de octubre para que sea el pueblo quien decida, ya que dijo que este es un asunto de interés nacional.

Lo cierto es que, aunque es un tema que interesa a los mexicanos y donde se usarán recursos públicos, la decisión no puede recaer en los ciudadanos por muchas razones, entre ellas porque debe de ser una determinación técnica y sobre todo, tendrá que ser una resolución de estado.

Ésta es la primera gran decisión del Andrés Manuel Presidente. No puede hacerse a un lado ni tampoco esperar a que la gente le diga qué hacer.

Entiendo que desde campaña, López Obrador tomó como bandera la cancelación de las obras del proyecto original que se realiza en Texcoco, pero el viernes le informaron que tomar esa decisión le costaría al país más de 140 mil millones de pesos; y si llegará a cumplir su promesa de construir dos pistas en el aeropuerto militar de Santa Lucía, sería inviable la operación de dos aeropuertos de manera simultánea en la Ciudad de México.

Andrés Manuel tendrá que decidir, aún sin tomar posesión como Presidente, entre cuidar su imagen de un opositor al sistema o la de comportarse ya como un Jefe de Estado.

Tendrá que comprender también que como Presidente no puede ignorar las leyes y una de las primeras legislaciones que deberá de entender, es la que se refiere precisamente a las Consultas Populares.

Si no se modifica la Constitución durante los primeros 60 días de los nuevos legisladores, la consulta a la que convocará para que el pueblo decida sobre el NAICM no tendrá validez constitucional.

Y es que la actual ley indica que las Consultas Populares tendrán que realizarse a la par de una elección federal, o sea en 2021 y tendrá que ser organizada por el INE. Si no se cumplen esos dos requisitos, la Suprema Corte de Justicia no podrá declararla legal.

López Obrador, aún en tiempos de transición, se metió sin necesidad en su primera gran decisión y en ella se jugará una parte de su imagen.

El próximo Presidente aprenderá que no es lo mismo comportarse como un político de oposición, a actuar como un Jefe de Estado.

Espero que se decida por tomar decisiones como Presidente y no como alguien que quiere agradar a los que votaron por él. En octubre próximo lo veremos.

Pd. Le pregunto a López Obrador como a Enrique Peña Nieto ¿las actuales obras en el NAICM están en marcha o están detenidas a la espera de la decisión del futuro Presidente de México? Si están detenidas ¿Cuánto cuesta por día ese atraso?

@PedroFerriz

Ferriz.com.mx

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