Es ist soweit ein hektischer Monat für Volkswagen (VW) de México. Zwischen dem Streit mit den Bauern über den Einsatz des Antihagelkanonensystems und der Aushandlung eines Tarifvertrags zwischen dem Unternehmen und der Gewerkschaft hat sich das Unternehmen im Auge des Hurrikans wiedergefunden, jetzt aufgrund der Ankündigung der Einstellung der Produktion des Modells Golf in Puebla für 2019.

Das teilte der Direktor Andreas Tostmann mit. Die Produktion dieses Modells wird sowohl in Puebla als auch im deutschen Werk in Zwickau eingestellt. Für den letzteren Standort wurde angekündigt, dass Modelle mit I.D. Elektrizität produziert werden, während für Puebla noch kein konkreter Plan noch bekannt worden ist. Allerdings gibt es Spekulationen über eine größere Konzentration des Tiguan-Modells.

Der Golf wird im Werk Wolfsburg produziert, wo sie das Ziel haben, eine Produktion von einer Million Einheiten pro Jahr zu erreichen. Geplant ist, dass das Unternehmen bis 2025 seine Produktivität um 25 Prozent steigert.

Diese Nachricht wurde von den Arbeitern der deutschen Firma in Puebla nicht in bester Weise angenommen. Kürzlich berichteten verschiedene Medien, dass nach Angaben des Vorsitzenden der Unabhängigen Gewerkschaft der Arbeiter, David David Avendaño, 450 Leiharbeiter (mit einem festen Vertrag in einem bestimmten Zeitraum) betroffen wären.

Um diese Fakten wurde viel spekuliert, sowie über die Gründe der Entscheidung des Vorstands von VW. Zwar ist die Stärkung des Werkes in Wolfsburg geplant, andere Aspekte müssen jedoch auch berücksichtigt werden, beispielweise die Forderungen der Gewerkschaften in Deutschland, die Neuverhandlung des Nordamerikanischen Freihandelsabkommens (NAFTA) und das Dieselgate.

Die Reduktionen begannen mit dem Beetle-Modell. Jetzt, mit der Einstellung der Produktion der Golflinie – die die Modelle Golf und Golf Variant im Werk Puebla einnimmt – ist die Konsequenz des komplizierten Terrains, das die Vereinigten Staaten für die deutsche Firma darstellt, zu beobachten.
Nach dem Dieselgate wurde der Export von VW-Modellen aus Mexiko in die USA erheblich reduziert, was die Rentabilität des Werkes in Puebla überprüfen lässt, obwohl sie zweifellos sehr ergiebig war und eine Erfolgsgeschichte unter den VW-Montagewerken weltweit ist, konzentriert sie doch 83 Prozent der Produktion auf den nordamerikanischen Markt.

Vor allem unter Berücksichtigung der Tatsache, dass der Automobilsektor vielleicht das kontroverseste Thema für eine Einigung zwischen den Parteien des NAFTA war. Kürzlich wurde bekannt gegeben, dass eine vorläufige Vereinbarung zwischen Mexiko und den USA in Bezug auf die NAFTA fertig sein wird, jedoch wurde sie nicht detalliert und es wird nicht informiert, in welchem Ausmaß es die Automobilindustrie in Mexiko beeinflussen wird.

Somit steht VW zwei wichtigen Herausforderungen gegenüber: Die Ergebnisse der Neuverhandlung der NAFTA und, am schwierigsten, das Vertrauen der amerikanischen Verbraucher wiederzugewinnen, die auch durch den Chauvinismus ihres Präsidenten, amerikanische Produkte zu kaufen, vergiftet werden.

Währenddessen muss sich das Puebla-Werk vom Golf verabschieden.

AHORA EN ESPAÑOL

Adiós a la producción del Golf en Puebla

Ha sido un mes agitado para Volkswagen (VW) de México. Entre la disputa con los campesinos por el uso del sistema de cañones antigranizo y la negociación de un acuerdo salarial entre la empresa y el sindicato de trabajadores, la firma se ha encontrado en el ojo del huracán, ahora debido al anuncio de que, para 2019, cesará la producción del modelo Golf en planta de Puebla.

Así lo dio a conocer el directivo de la empresa, Andreas Tostmann, quien declaró que se retiraría la producción de este modelo tanto en Puebla como en la planta alemana de Zwickau. Para esta última se anunció que se producirían modelos de I.D. eléctricos, mientras que para la primera no se ha anunciado un plan concreto aún, pero se especula una mayor concentración en el modelo Tiguan.

El Golf se producirá en la planta de Wolfsburg, en donde, para 2020, se quiere llegar a la meta de un millón de unidades producidas por año. Se trata de un plan generalizado que la empresa aumente su productividad un 25 por ciento para 2025.

Estas noticias no fueron recibidas de la mejor manera por los trabajadores de la empresa alemana en Puebla. Recientemente, diversos medios de comunicación dieron a conocer que, de acuerdo con el dirigente del Sindicato Independiente de Trabajadores, Rey David García Avendaño, 450 trabajadores eventuales (con contrato fijado en un periodo de tiempo específico) se verían afectados.

En torno a estos hechos mucho se ha especulado sobre las raíces de la decisión de los altos directivos de VW. Pues si bien es un hecho que se planea el fortalecimiento de la planta en Wolfsburg, también hay otros aspectos a considerar tales como las demandas de los sindicatos en Alemania, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el Dieselgate.

Las reducciones comenzaron con el modelo Beetlee. Ahora, con el cese de la producción de la línea Golf – que ocupa en la planta de Puebla a los modelos Golf y Golf Variant –, se observa la consecuencia del terreno tan complicado que ha sido Estados Unidos para la firma alemana.

Y es que tras el Dieselgate (Abgas-Skandal) las exportaciones de modelos VW provenientes de México a EEUU se ha reducido considerablemente, con lo que se somete a revisión la rentabilidad de la planta en Puebla que, aunque ha sido muy prolífera y es sin duda un caso de éxito entre las plantas ensambladores de VW a nivel mundial, concentra el 83 por ciento de su producción al mercado de América del Norte.

Sobre todo tomando en cuenta que el sector automotriz ha sido quizás el más controvertido para lograr llegar a un acuerdo entre las partes. Recientemente se dio a conocer que ya estaría listo un acuerdo preliminar entre México y EEUU con respecto al TLCAN, sin embargo, no se han dado los detalles y no se sabe hasta qué punto afectará a la industria automotriz en México.

Así, VW se enfrenta a dos retos importantes: los resultados de la renegociación del TLCAN y, el más difícil, recuperar la confianza de los consumidores estadounidenses envenenados también por el chovinismo de su presidente para comprar productos americanos.

Mientras tanto la planta de Puebla deberá despedirse del Golf.

 

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