Los “súper delgados” que se asignarán en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tienen un perfil político sin duda y no un técnico, además de que es preocupante ante el ejercicio económico que manejarán, alertó Enrique Cárdenas, investigador de la Universidad Iberoamericana de Puebla.

En entrevista, el también ex aspirante a obtener la candidatura por la vía independiente al gobierno de Puebla, subrayó que “sí es de preocupar” que quienes han sido designados como delegados vengan de parte electoral.

“Se ve que van a tener una función más por ese lado, en lugar de tener una función especializada que permitiera una mayor efectividad en el uso de los recursos que van a manejar”, acentuó.

Sentenció que es de preocuparse que ese esquema de personajes para delegados vuelva a pasar lo mismo que en el PRI; es decir, que se les tenga todo el respaldo político y económico para impulsarlos a un puesto de elección popular en futuras elecciones.

En el caso de Puebla el delegado que asignó López Obrador es el ex diputado federal, Rodrigo Abdalá, quien fue secretario particular de Manuel Bartlett y quiso obtener la nominación para la gubernatura en Puebla, aunque finalmente la logró Miguel Barbosa.

A su vez, el politólogo de esa misma casa de estudios jesuita, Miguel Calderón Chelius, consideró viable que existiera un compromiso político de que los “súper delegados” no vayan a convertirse en “súper candidatos”.

Y es que alertó que en caso de tener ese enfoque, se vería lo mismo que pasó con José Antonio Meade que fue Secretario de Desarrollo Social y justo ahí pudo manejar los recursos para favorecer su imagen y posicionar; al igual que pasó con Aurelio Nuño en la SEP, y que al final “fue un desperdicio porque no llegó”.

“Eso deberíamos de evitarlo, y uno de los mecanismos para ello sería que técnicamente fueran de distintas entidades a donde van a estar, de tal manera que no puedan ser candidatos de la zona donde estén ejerciendo esa función de delegados federales”, sostuvo el experto.

Agregó que el perfil de delegado tiene ventajas y desventajas porque por una parte es una enorme concentración de poder, pero al mismo tiempo se puede controlar a los gobernadores, que en el caso de Puebla han estado absolutamente “sueltos” para hacer y deshacer lo que guste.

 

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