Tehuacán. El Exconvento de San Francisco, recinto histórico-religioso construido por los frailes franciscanos a finales del siglo XVI desde el cual se inició, hoy en día, no sólo es sede del Instituto Pastoral de Tehuacán, también alberga un gran misterio que toma forma en la escultura en bulto de “Jesús Crucificado”, verdadera obra de arte, a la que se presume se le incrustaron costillas y dientes humanos.

Tal teoría no está comprobada, son simples especulaciones las que se han creado en torno a los materiales utilizados para la elaboración de dicha pieza representativa de la fe católica, aclaró la Curia Diocesana, misma que negó que sean restos de un ser humano los que aparenta la imagen sagrada y que dejan entrever principalmente en su parte posterior con un realismo que causa asombro.
  
Por sus características se cree que esa figura, data probablemente del siglo XVIII o principios del XIX y fue esculpida por manos indígenas con caña de maíz, a la que se le combinaron pastas u otros componentes minerales, lo que ha permitido que se conserve en muy buen estado a pesar del paso de tantos años –más de 200-.  
La información al respecto es casi nula, debido a la falta de expertos en la materia. Incluso, los sacerdotes hablan poco o casi nada sobre el tema, al parecer para no despertar el morbo de la gente, lo cierto es que en la planta alta del edificio localizado en el corazón de esta ciudad, ocupado desde 1856 y considerado como centro de los primeros hombres evangelizados, que albergó la más celebre escuela de latinidad de la Nueva España, se guarda callado ese secreto que tarde o temprano alguien develará.
  
Ex convento de San Francisco guarda misterio aún no develado
Arte sacro casi desconocido
  
Los datos sobre las piezas sacras que se tienen en la Diócesis de Tehuacán son escasos, no obstante, la mayoría de imágenes están talladas en madera y otras más recientes que básicamente están hechas con resinas. Su antigüedad se desconoce, no obstante, se supone que la mayoría corresponden a los siglos XVIII y XIX.
 
En las parroquias se tienen “inventarios particulares”, pero en sí no se lleva una historia escrita, de ahí que dentro de lo estéticamente más representativo resaltan las imágenes de Santa Martha y Santa Cecilia esculpidas por Don Romualdo Ortiz, así como las del Sagrado Corazón, San José, el Señor de los Trabajos, el conjunto del Cristo Sacrificado y la Virgen Dolorosa -tallados por Yucundo Ravelo entre 1900 y 1936-, la Virgen del Carmen y San Elías, ésta última considerada como una de las más antiguas y se ubica en la Catedral de la Inmaculada Concepción.
 
Después de la restauración hecha a más de cien iglesias que resultaron afectadas por el sismo de 15 de junio de 1999, se optó por conservar sólo aquello que tuvieran cierto valor artístico, histórico, religioso y espiritual relevante y, en general, se procura no tocar las imágenes para no alterarlas, a menos que estén muy dañadas y requieran reparación.
 
A diferencia de la Arquidiócesis de Puebla que es mucho más antigua, la riqueza de la Diócesis de Tehuacán es más modesta, esto debido a que aquí nada más se contó con la presencia de los misioneros de la Provincia del Santo Evangelio, los Franciscanos y los Carmelitas, en cambio, en Puebla se tuvo además a los Dominicos y la Compañía de Jesús, por lo que su acervo es más basto.
 
Cabe mencionar que en esta jurisdicción eclesial hay alrededor de 250 templos, entre parroquias, capellanías, santuarios y ermitas. Abarca 28 municipios en total, comprende una superficie de 6 mil 294 kilómetros cuadrados, cuenta con alrededor de cien sacerdotes y su número de fieles oscila entre 900 mil y un millón. 

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