Vox | Nacional

El debate anticorrupción o el hambre y la necesidad

2016-10-04 23:00:00
Por Francisco Bedolla Cancino
Periódico Síntesis Columinista Francisco Bedolla Cancino

A propósito  del debate sobre la corrupción sostenido recientemente en el programa “Despierta con Loret” por los dirigentes máximos del PRI, Enrique Ochoa; del Pan, Ricardo Anaya; y del PRD, Alejandra Barrales; en lenguaje popular, la conclusión es simple y categórica: se juntaron el hambre, la necesidad y la indigencia.

Más allá de la utilización de un formato que permite la réplica y la contra réplica de modo más o menos fluido, la nota se la lleva la pobreza argumental de los líderes formales de la partidocracia mexicana. Si ese es el nivel que alcanzan y pueden manejar, y tampoco se perciben indicios de que pueda ser diferente, cabe conceder la razón a AMLO en su decisión de declinar su participación.

De la magnitud del citado drama da cuenta perfecta el énfasis de Enrique Ochoa en la decisión de su partido de retirarle los derechos de militancia al actual gobernador en funciones de Veracruz, Javier Duarte, por su desastrosa gestión. Cualquier persona con mínimos de decencia e inteligencia, pensaría que el reclamo como ejemplar exigiría una acción que mostrase estar por encima del umbral de retiro de la riqueza mal habida y encarcelación, mas para Ochoa el rasero es muy distinto. Basta con hacer lo que su cercano competidor del PAN no se ha atrevido a hacer: darle una pequeña abollada a la corona de un gobernador o exgobernador.

Y otro tanto es lo que puede decirse de las peroratas de Ricardo Anaya, llamando cobarde a AMLO por rehusarse a participar en la mesa del anunciado y desangelado debate protagonizado por los tres bebesaurios de la partidocracia mexicana, que están en sus respectivos lugares para resguardar los privilegios de enriquecimiento ilícito de los grandes empresarios y la clase política que les acompaña, que se benefician de sus contubernios, que no para abogar por las mejores y más eficientes políticas respecto del interés público.

Ciertamente, se pudo tomar nota del señalamiento directo y difícilmente rebatible expresado por Ricardo Anaya sobre la liquidación mal habida, es decir, corrupta que se auto recetó pasivamente Enrique Ochoa estando al frente de la Comisión Federal de Electricidad. Aún así, si Anaya fuese lo suficientemente serio, bien podría haber agarrado parejo y desde arriba, haciéndose cargo del poco inteligente decir de EPN en relación a que “si de sancionar a los corruptos se tratara, no habría quien tuviese la autoridad moral suficiente como para tirar la primera piedra”.

La omisión de Anaya a la confesión de corrupción de parte de EPN, el primer priista del país, así, ha de inscribirse en el reconocimiento tácito de que, por el bien de la clase política (transpartidistamente acomodada), lo mejor es mantener  en un bajo perfil, siempre dentro de los límites de lo administrable y lo políticamente correcto, los reclamos recíproco y el debate sobre la corrupción. Salvo prueba o mejor argumento en sentido contrario, la autocensura de Anaya, que contrasta con su avieso oportunismo para el debate, es sintomática de que se preserva en la postura de avanzar y profundizar lo menos posible en el terreno escabroso, incluso minado, de la lucha en contra de la corrupción. Consistente con esta postura es la tibieza que ha mostrado para entrar en las aguas turbulentas de los moches y la corrupción dentro de su partido.

En la parte que a Anaya le asiste la razón es en sus apelaciones a la cobardía. Si hay un desafío que mayor valentía exige a quienes deseen encabezar los esfuerzos para superarlo, ese es precisamente el de la corrupción. A juzgar por cálculos expertos, éste involucra un negocio cuyo volumen de operación equivale al10% del PIB anual de nuestra economía. De ahí, precisamente, abreva la fortuna de los connotados miembros de la clase política y la alta burocracia mexicanas. Se entiende, pues, que un debate serio sobre el combate a la corrupción tiene que encuadrarse en lo que el propio EPN asume y entiende como condición básica: que todos ellos, es decir la clase política, son parte del colosal problema, y que si de ellos dependiera la solución, no habría de quien echar mano para cerrar las puertas de la cárcel.

Aceptar como premisa del debate lo que ocurrentemente reconoció EPN, sin lugar a dudas, que sería un encomiable acto de valentía. ¿Estará libre Anaya de culpa como para tirar la primera piedra y, de ser el caso, tendría el arrojo de llevar tal reconocimiento a las últimas consecuencias prácticas? Nadie mejor que él para responder dicha interrogante. Tan cierto como ello es que en tanto no se pronuncie al respecto, carece de autoridad moral para hacer señalamientos sobre la cobardía.

Al trasluz de la magnitud económica de la corrupción y de la poderoso red de intereses que la clase política ha tejido en torno de ella, resultan risibles, por no decir ridículas, las alusiones de Ochoa sobre el retiro de los derechos como militante del truhan de Javier Duarte. Ingenuamente, muchos supusimos que en el centro del debate de las dirigencias partidistas estarían temas cruciales como la designación del fiscal, el secretario de la función pública y el financiamiento para hacer funcional el sistema anti-corrupción.

Por cierto, en clara analogía con el no de los colombianos al arreglo de paz que indulta y casi casi hasta premia a los guerrilleros, viene a colación el tema de qué haríamos nosotros con los corruptos en caso de que la política anti-corrupción tomara forma y vigor: ¿amnistía o cárcel?  Ya hace unos meses, en relación a este tema,  AMLO le guiñó el ojo a la clase política. En un país agraviado por los abusones, sumido en la pobreza, el tema no es menor. He aquí un debate para valientes. Ojalá le entre Anaya. Ojalá Ochoa tenga algo medianamente inteligente y valiente que decir.        

*Analista político

@franbedolla

Anticorrupción,Francisco Bedolla,Vox Síntesis,Opinión Síntesis,Columnista

Comentarios:


#EN_Puebla

{{noticia.sub_seccion}}
{{noticia.titulo}}

{{noticia.titulo | subStr: 110 }}

#TENDENCIAS

{{noticia.nombre_seccion}}
{{noticia.titulo}}

{{noticia.titulo | subStr: 110}}


no hay resultados
cargando ...

Resultado de la busqueda :

{{noticia.nombre_seccion}}
{{noticia.titulo}} {{noticia.titulo}}

{{noticia.titulo | subStr: 110 }}