Vox | Nacional

El aburrido y el exultante

2014-12-03 21:30:37
Por Benjamín Fernández Bogado
Periódico Síntesis Columinista Benjamín Fernández Bogado

 

 

 

 

Uruguay es el país más pequeño de Sudamérica y el Brasil, su vecino del norte: el más poblado. Ambos eligieron presidentes recientemente. El primero un reputado oncólogo quien ya había sido presidente y alcalde de Montevideo, ella había sido guerrillera y jefe de gabinete de Lula y, además había colocado a su mano derecha para manejar el orgullo brasileño de los últimos años: Petrobras. Los uruguayos son aburridos y tímidos quizás por contraste a sus otros vecinos los argentinos. Los brasileños todo lo contrario. Exultantes y autocalificados siempre como lo 'maior do mundo'. Deseosos de ser parte de los grandes jugadores mundiales se enfrenta sin embargo con sus fantasmas diariamente. Es el país más desigual de América, el más violento (se matan más de 53 mil personas por año) y ahora: el más corrupto del subcontinente en volumen económico. Se habla de que la corrupción en Petrobras podría alcanzar 50 mil millones de dólares. El doble del PIB paraguayo por citar un ejemplo.

 

 

Los aburridos uruguayos escogieron un presidente conocido que pertenece a un partido denominado Frente Amplio compuesto por 27 agrupaciones políticas con 7 grandes que deciden. Los aburridos le dieron el control completo a Tabaré Vázquez en ambas cámaras del congreso y este no tuvo otra frase menos exultante que decir que 'esperaba que la oposición se uniera a un diálogo fructífero que haga un buen gobierno'.

 

 

Dilma derrotó a Neves por un escaso margen y la respuesta fue de una soberbia sorprendente que terminó paralizando a sus adeptos escogiendo como todopoderoso ministro de hacienda a un hijo dilecto de la Universidad de Chicago, la misma de los monetaristas seguidores de Milton Friedman cuasi demonio para varios gobiernos populistas como el de Dilma.

 

 

Las cosas no son fáciles para ambos. Precios de commodities por el suelo por la desaceleración China y el aumento de unos problemas sociales no resueltos. La inseguridad es una tema preocupante para los dos. Para uno que empieza a vivirlo con el trasfondo de un consumo de marihuana que es desconfiable en su implementación por el mismo Tabaré Vázquez y la otra debiendo admitir por primera vez que la política social sin control y muchos años en poder pueden acabar en una fiesta de la corrupción como nunca antes nadie se había visto jamás.

 

 

Si algunos creían que ya lo sabían todo sobre corrupción sería preciso conocer el caso Petrobras para entender como una empresa de petróleo que mostraba sus hallazgos submarinos con un Lula empapado del oro negro en las manos sin embargo formaba parte su partido y otras agrupaciones partidarias de un esquema corrupto que puso el combustible del más alto octanaje a las actividades políticas del Brasil. Los uruguayos nada acostumbrados al escándalo constituyen el anverso de este país. Duermen todas las noches con dos elefantes carcomidos por la corrupción: Brasil y Argentina y, a pesar de su cercanía y dependencia comercial han sabido mantenerse inmunes a una práctica que ha desnaturalizado la política y ha puesto en tela de juicio a la propia democracia.

 

 

La moraleja de estos casos es que sería necesario menos carnaval y más aburrimiento a una práctica como la política cada vez más fascinada por el espectáculo y los escándalos de corrupción. En América Latina no sería mala idea parecernos a los uruguayos y menos a los brasileños porque finalmente lo que queda es lo que se hace y no lo que se roba.

 

@benjalibre



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